viernes, 29 de julio de 2016

¿En qué momento "crecí"?

¿Qué estoy haciendo con mi vida?


Me sumerjo cada vez más en un lugar en el que no quiero estar. Apresuro mis pies a un sendero equivocado para mí a pesar de saber de que nunca perteneceré a ese lugar al cual intento llegar.

Muchas personas viven sin saber para qué son buenos en la vida, no saben hacia donde ir. Yo en cambio, aunque desde niña fuera una desgracia, retraída, con mal carácter, desaliñada, sin interés por la escuela, siempre tuve una cosa que fue mía, la única cosa que nunca perdí, que es parte de mí... No obstante, por miedo y por no atreverme a ir en contra de los adultos (que dicen saber lo que es mejor pero en realidad es mentira, nadie sabe lo que es mejor para la vida ajena) opté por el camino "seguro". Por el camino realista.


Ese camino que se debe emprender al llegar a cierta edad en donde de repente se nos reclama un estado de madurez aparentemente espontáneo. Ese olvidarte de soñar y de vivir para dedicarte a algo que pague las cuentas y ponga pan en la mesa para la progenie que todos (incluidos nosotros mismos) dan por hecho que llegará con la edad. Sí, así como esa madurez que supuestamente llega de manera automática.

Pues bien, heme aquí a unos días de cumplir 25 años, estudiando una maestría de esas del mundo realista. No tengo progenie, no tengo pareja ni esperanzas de tenerla próximamente, no tengo casa, no tengo trabajo, no tengo un futuro. No tengo nada. Y encima de todo, a pesar de haber vivido casi un cuarto de siglo apenas estoy aprendiendo a quererme y a ser yo. A que yo no soy ni era un proyecto fallido de humano. Si no encajas con las demás piezas quizá lo que necesitas es cambiar de rompecabezas.

Todo ha sido un proceso muy largo de aprender a ser libre y a hacer las cosas que me gustan. Estoy harta de reprimirme por miedo. Y si esta maestría me permitió soñar un poco, también me ha ayudado a abrir los ojos y darme cuenta de que sigo empeñada a estar en un lugar al que no pertenezco.

Hay mucho más debajo de esta piel, en mi interior puedo sentir una llama ardiente que busca escapar a mis intentos de sofocarla, para entonces poder salir y meterse entre mis huesos y mi carne y así poderme controlar como un alma libre. Para ser una marioneta libre, una marioneta que no es controlada por el titiritero sino por su esencia propia, por eso que la hace única y que nadie podrá arrebatarle. Por sus ambiciones más profundas y sus deseos más descabellados.

Quiero ser libre. Quiero hacer lo que quiera con mi vida, a fin de cuentas quien debe vivir con las consecuencias de las decisiones tomadas soy yo. Y yo he decidido que no quiero pagar las cuentas por una vida que se me impuso.

Estoy cansada de sobrevivir. Yo quiero empezar a vivir.

lunes, 21 de diciembre de 2015

De un futuro que ya no fue


A veces, cuando la melancolía me visita y me pregunto cómo serían todas las vidas que podría haber tenido, me permito pensar en tí, en nosotros. En lo que tuvimos y planeamos. Entonces comienzo a recordar y sonrío.

Recuerdo la primera vez que me besaste. Recuerdo cuando tomabas mi mano por la calle. Recuerdo cómo me mirabas con ternura y cuanto me sentía protegida entre tus brazos. Recuerdo estar sentados en el sillón, yo con mis dedos entre tu cabello y tú recostado en mi regazo.

Nunca he sido tan feliz como en esa época y honestamente no sé si lo vuelva a ser algún día. Espero que sí.

A veces me imagino el futuro que teníamos planeado. Nos veo sentados a la mesa viendo el amanecer. Tú bebes café, yo bebo té. Levanto la cara de la taza y ahí enfrente estás tú. Me miras con ternura como antes y yo vuelvo a sentir esa calma y esa calidez que se extiende por todo mi cuerpo. No hace falta hablar, nos limitamos a mirarnos y tomarnos de la mano. Eso lo dice todo.

Otra veces nos veo ya mayores rodeados de nuestros nietos. Viendo la hermosa familia que formamos con el amor que nos teníamos. Demostrándole al mundo que el amor aún existe, que sí es posible querer a alguien hasta el fin de los tiempos. Y es que solíamos pensar que una vida no nos bastaba para querernos, deseábamos más tiempo.

Algunas noches imagino que estás a mi lado, que me abrazas, que siento tu respirar en mi frente. Que estoy segura entre tus brazos sintiendo tu calor. Que eres mi hogar y yo soy el tuyo...

En ocasiones también nos puedo ver cocinando como antes. Imagino que mientras lavo los platos llegas y me abrazas por detrás y me das un beso en la mejilla para luego decirme que me adoras. Entonces me volteo y te beso en los labios, y al separarnos veo en tu rostro esa sonrisa boba con los ojos entrecerrados que siempre me mostrabas cuando era yo quien terminaba el beso.

Cuando pienso en nosotros, en los de ese tiempo, el sentimiento que me invade es felicidad. Una felicidad de esas que te llenan de calma, de ternura, de una tibieza en el pecho. Aunque claro, al final siempre se me forma un nudo en la garganta y llegan las lágrimas.

Fue lindo jugar contigo a querernos. Fue lo mejor que me ha pasado. Pero al final no pudo ser. Al final tú no eras él y yo no te basté. Me abandonaste y te refugiaste en alguien más. Aunque no precisamente en ese orden...

Aunque está bien, si no éramos los que pensábamos, entonces no podía funcionar. Sólo las personas que creíamos ser podrían tener ese tipo de historia. Nosotros no. Nosotros jamásEl amor no lo puede todo. El amor no siempre es suficiente.

Y sin embargo, a veces, cuando la melancolía me visita no puedo evitar volver a pensar en tí...




sábado, 21 de noviembre de 2015

La amarga desgracia de no saber pedir ayuda cuando más miserable se siente uno
Y como sentía que se iba a romper, se apretó entre sus propios brazos para sostener todos los pedazos.
Y es que a pesar de vivir entre personas con compañeros, ella siempre estuvo sola... Ella siempre tuvo que lamerse sola las heridas y sostener su cuerpo para evitar que se rompiera... Siempre...

domingo, 6 de septiembre de 2015

Y entonces te ruego amor

A veces la soledad es tan grande que no puedo evitar sentirme abandonada... Desamparada... Completamente marchita...

Y es entonces cuando pierdo toda mi dignidad y te ruego que vengas.

Es entonces cuando caigo y te pido uno de esos sustitutos de amor. Ese placebo, ese amor barato que dista mucho del amor de verdad. Ese amor que sólo es físico...

Ese para el que basta con abrir mis piernas y atraer tu boca a mi escote, oculto apenas por un trozo de tela.

Ese amor que sólo me regala el calor que emite su piel pero nunca el de su corazón.

Ese amor de caderas que se encuentran en la oscuridad al abrazo de unas piernas.
Ese amor de lengua que recorre los recovecos olvidados de mi figura.
Ese amor de dientes que se cierran en mi cuello y de uñas que recorren mis muslos y mi cintura.
Ese amor de unas manos que, sin permiso, se cuelan bajo mi falda para finalmente desembocar en mi sexo.
Ese falso amor que me besa los pechos y me hace olvidar por un momento.
Ese amor... Ese amor que me hace suya pero se olvida de mirarme a los ojos y besarme los labios...
Ese amor que al concluir se exonera con susurrarme al oído un "Te quiero"...

Ese es el único amor que me puedes dar.

Sólo eso y nada más.

miércoles, 1 de abril de 2015

Debería

Deberían vender corazones de repuesto, deberían de arreglar los corazones averiados
Debería haber alguien que echara a andar esta maquinaria nuevamente... Debería volver a ser capaz de sentir... Debería de intentar permitirme ser feliz y no cerrarme y decir que nadie jamás me querrá
Debería dejar de asfixiar sentimientos, debería dejar de buscar tener tanto control sobre mí misma, debería controlar otras cosas que descuido por tratar de no sufrir
Debería de simplemente vivir

Te abrazo y finjo que sólo eso necesito
Te beso y pretendo que me siento querida
... Me dices que me quieres y entonces se me cae la mentira

Yo ya no puedo quererte, antiguo amor de mi vida, ya no

Tú te fuiste con alguien más antes de romper nuestro compromiso y ahora vienes y con una sonrisa boba me dices que me quieres, justo al terminar uno de esos besos que bien sabemos ya no deberían ocurrir
Si tu tipo de amor consiste en pronunciar palabras dulces para acallar tu conciencia, entonces yo también te quiero
Si tu amor es momentáneo y clandestino, entonces te adoro
Si tu tipo de amor es besar y seducir a alguien a quien no verás en mucho tiempo, entonces te amo

Sin embargo, antiguo cielo mío, para mi tipo de amor tú y yo no somos sino un par de tontos que juegan a hacerse compañía a expensas de alguien más

No me quieras, antiguo cielo mío, no me quieras porque yo ya no puedo volverte a amar